lunes, octubre 27, 2008

SUEÑO


...Mi corazón palpita, siento correr mi sangre en veloz carrera alocada dentro de mis venas, camino de prisa, donde voy… sólo sigo adelante. Ese oscuro callejón me resulta conocido me adentro cada vez más, siento ese aliento agitado cada vez más cerca, apuro mis pasos, delante de mí una puerta se dibuja borrosa, siento que debo atravesarla, mi mente me apura, mis músculos no responden, todo parece detenerse lentamente, sé que estoy a pocos metros…
Todo empieza a oscurecer levanto mis manos, siento desgarrar mis músculos, el dolor es insoportable, mi sien se puebla de numerosas gotas de sudor, un frío helado recorre mi espalda, mis oídos tiemblan, ante el sonido más fuerte, de esa respiración detrás de mí…
Trato sabiendo que no podré llegar me esfuerzo, algo detiene mi brazo, intento escapar, no quiero darme vuelta, un sudor frío recorre mi cuerpo, todo empapado estoy, mi respiración galopa en mis pulmones, siento que voy a decaer abatido sin fuerza…
Detrás de mí siento ese aliento húmedo pegajoso, recorriendo la nuca, desespero, pero es imposible escapar estiro más mi mano intento abrir esa puerta, la mente se nubla, ya sin fuerza me rindo despacio, intento dar vuelta mi cabeza enfrentándome con eso que, a lo lejos escucho...
Ring-ring-ring… lentamente abro mis ojos, la luz me enceguese, tardo en reaccionar mi mano automáticamente, el entrenamiento de años de hacer lo mismo cada mañana, se dispara hacia el despertador apagándolo.
Una voz dentro mio me dice es hora de levantarse debes ir a trabajar, suena el teléfono es mi primer saludo de cumpleaños, me siento feliz.
Aterrado miro mi cama, las sábanas muestran mi silueta húmeda recostada… reflejo de mi aterrador sueño.

Termino de ducharme, intento despejar mi mente, me visto rápidamente.
Son las 5 de la tarde, ya pronto saldré de trabajar.
Al medio día pasó mi mejor amigo pidiéndome las llaves del departamento inventó cualquier excusa para que no sospechara cual seria el motivo verdadero, yo dejé que pensara que me engañaba, intuía la fiesta que estaba preparando.
Su llegada me alivio la tarde ya que le pedí que atendiera a los empleados del gym que venían a instalar una barra horizontal y una máquina de pesas, que había comprado para mi modesto pero coqueto salón de gym que estaba armando; aprovechando una de las habitaciones que no usaba, aislé las paredes para evitar que el ruido molestara a mis vecinos.
Por fin estoy sentado en mi auto yendo a mi casa, solo me faltan 15 minutos y estaré disfrutando de la comodidad de mi sillón, escuchando música, en penumbras, con un vaso de whisky en mi mano, sombras desdibujadas se cruzan en mi mente, el recuerdo de mi sueño que hace días se repite, constantemente, siempre finaliza de la misma forma, atemoriza mi llegada.
Bajo del auto camino a mi departamento, busco las llaves y no las encuentro, recuerdo que no las tengo que mi amigo esta en mi casa, miles de imágenes pienso, deberé poner cara de sorpresa.Mi corazón salta de pronto, estará Soledad, Víctor se habrá acordado de invitarla, seria un desperdicio no haberla tenido en cuenta, es una bella mujer, de solo acordarme mi cuerpo se

eriza su larga cabellera, rojiza que cae sobre su espalda, marcando las líneas de la espalda, suave piel, perfumada, caricia de la vida el solo verla caminar, su andar quiebra el aire y te hace soñar.
Salgo de mi ensueño frente a mí la puerta que separa, la ilusión de la cruda realidad, tomo valor y toco el timbre, espero unos minutos y la puerta se abre
Víctor con una sonrisa me recibe....”Ven amigo pasa “...
Al cruzar el umbral, mis ojos deben acostumbrarse a la penumbra. Resuenan en mis oídos unas palabras “Feliz cumplaños” de todos los rincones de la sala salen las voces alguien prende la luz, allí están mis amigos y en la multitud la veo parada cerca de la cocina, que bella está con ese bonete en su cabeza y su naricita roja de payasita jaja pensé será una noche muy buena.
Me acerco a saludar y agradecer que hayan venido. Están todos Mónica, Manuel con su esposa, verónica y José, María, Sonia, Ale y Joaquín y Soledad con un vestido de lino bordo que resalta su piel tostada, su caballera que se pierde en el escote de la espalda uniéndose con esa curva que son mi perdición, se acerca me besa en la mejilla, siento sus labios carnosos humedeciéndome la piel, me transportan por unos segundo al paraíso, su voz, canto de ángeles, me traen de nuevo, “Feliz cumple” dice.
“Gracias” por venir le contesto.
“Te presento a mi prima”, me contesta,

Recién me percato de ella, una morocha de ojos verdes que se me acerca, “Ella es Abril”,
me saluda, su perfume invade mis sentidos, mi mano acarician disimuladamente su mejilla, cálida, mi piel hormiguea vibra, mi respiración se acelera, intento disimular, pero es evidente lo que ambas mujeres me provocan, ellas lo notan se miran intercambian miradas pícaras y sonríen.
La noche va pasando y la fiesta esta muy entretenida, empiezan los juegos de siempre…
Las mismas bromas y anécdotas, jjajaj nada cambia, o será que de solo saber que ellas están todo me parece brillante.
Los últimos amigos se retiran… mañana es día laborable agradezco la fiesta y le doy un abrazo a Víctor lo despido, cierro la puerta y veo el desorden, mi sorpresa se refleja en mi cara frente a mi Soledad y Abril se ofrecen ayudarme a poner orden , yo como todo un caballero les digo no se hagan problema mañana ordeno.
Ella insisten, al cabo de media hora terminamos, nos recostamos en el sofá, Abril ha puesto música, le ofrezco unos tragos que aceptan gustosas.
Abril recorre la casa, inquieta con sus 18 años, revolotea como mariposa en campos floridos, preguntando esto y aquello, hasta que se para frente a la puerta de mi gym, regresa corriendo, me dice “Tienes un gym propio”.
“Si”, le contesto, es pequeño pero bastante completo.
Soledad me pregunta “Puedo verlo”, la miro contesto suavemente “Si puedes”.
Se para y las contemplo caminar son dos calcos como si hubieran sido hechas con el mismo molde, las sigo sin poder sacarle los ojos de encima.
“Qué bueno está, cómo haces con los vecinos no se molesten con los ruidos?” preguntan, con una sonrisa les digo las paredes están aisladas, ellas me miran y juntas me dicen “Pícaro puedes hacer todo los ruidos que nadie te siente jaja” , “Cerrando la puerta nada que pase aquí oirán”, les contesto.Soledad se para frente a la barra horizontal levanta las manos tratando de aferrarse a la barra, su vestido se levanta marcando su cola, y percibo que se va perdiendo entre sus

que se va perdiendo entre sus piernas, alucinado ante tanta belleza me acerco tomo sus manos y la apoyo en la barra “Ahora si”, le digo al oído, ella gira su cabeza acariciándome el rostro con su cabellos, me mira y abriendo suavemente los labios me dice “Gracias, no me sueltes por favor”…
La tomo con más fuerza, recorriendo la piel de sus manos, mi cordura desaparece… huye.
Mi corazón palpita incontrolablemente, me hundo en su pelo suave, sedoso, suspiro profundamente, huelo su piel, la lujuria libre se pasea por mi cuerpo, mis manos recorren sus brazos delicadamente, como la abeja recoge el néctar de las flores sin romperla. Ella me responde acercando su cuerpo al mío.
Mis manos bajan por sus hombros, recorro sus senos, apretándolos, mis manos parecen que tomaran vida propias, siento como se agita su respiración ella se encorva como corcel salvaje nuestros cuerpos se juntan intentando ocupar un mismo espacio, se mueve en movimiento espasmódico refregando su cola dura contra mi, endureciendo mi pene, que ya no pude más en su encierro, bramando salir a la libertad e introducirse en ese lago de placer. Ya la locura se apoderó de mi ser solo deseo inundarme de ella y dejándome llevar por esos senderos prohibidos, introduzco mis dedos por sus escote, tomando eso senos que fueron alimentos de noches eternas, bajo su vestido con fuerza temiendo que como un sueño terminara de golpe, beso su espalda, mordiendo sus hombros, no dejo ningún centímetro de su espalda sin lamer, mi lengua arde con el roce de su piel, ella voltea pasa sus brazos por mi cuello , rodea mi cintura con sus piernas , me mira abre su boca y me besa , su lengua

juega con la mía en un frenesí alocado , la pasa por mi labios , lame mis mejillas, mojándome la cara, llevándome por caminos que solo en sueños anduve.
“Te deseo… siempre te deseé”, me dice mordiéndome la oreja, introduce su lengua en ella.
Si todavía quedaba algún resabio de cordura, se evapora ante tanto ardor que ella me da.
Rodeo su espalda con mis manos abiertas, subo y bajo por ese tobogán lujurioso, tomo su pelo y tiro su cabeza hacia atrás, eso me permite ver sus senos grandes, acerco mi cara y los lustro con mi lengua formando círculos ascendentes, en busca de sus fresas oscuras, los siento en mi boca, esta se abre dejando pasar esos botones morados alucinando e invitando a mi lengua acariciar, suavemente al principio en movimiento envolventes.
Estoy perdido sucumbo ante bellísima invitación y en un juego alocado mi lengua se mueve rápidamente disfrutando cada pasada, los dientes celosos ante tanto placer mordisquean los pezones erguidos arrancando gemidos apagados.
Su espalda se curva, mi mano baja por ella hasta desaparecer, buscando sus cuevas donde mana dulce fuente de placer.
Mis dedos, sedientos exploradores, se deslizan entre las paredes candentes, y encuentran su meta… la entrada aterciopelada, suave y ardiente juega entrando y saliendo, ella se agita ante cada entrada, como boa se prende a mí su boca muerde mi piel mientras emite sonidos que enloquecen mi cerebro. Inunda mis oídos de palabras sucias.
Toma mis manos y las coloca en la barra, las ata. Siento que la cordura ya no reside en mí.
Arranca cada uno de los botones de mi camisa con esos labios carnosos, despejando todo obstáculo que impida a su boca besar mi piel desnuda, ríos de placer recorren mi cuerpo, baja lentamente y toma por asalto mi vientre con su lengua húmeda, haciendo círculos de saliva que se deslizan en mi excitado cuerpo, lacerantes surcos aparecen en mi espalda, provocados por sus uñas… el dolor y la lujuria se mezclan en una danza libidinosa, que desvanece poco a poco mi conciencia.

Baja mis pantalones, liberando mi ardiente miembro que celebra su liberación erguido hacia el cielo, ella lo toma con su boca y provoca miles de sensaciones en cada embestida, este desaparece y vuelve a emerger dentro de su boca. Ante semejante delicia éste rocía con dulce néctar su interior bajando tibiamente por su garganta que lo recibe golosamente, sin desperdiciar nada, su lengua inquieta exprime cada gota de néctar, exigiendo más, agotando la primera reserva del delicioso jugo.
Su cuerpo se contorciona junto al mío disfrutando de cada descarga muscular que nos hace temblar.
Gira sin perder tiempo, toma mi miembro que todavía tiembla ente semejante experiencia, levanta su cola y en puntas de pie se monta en él, inclina su cuerpo, en rápidas y brutales embestidas lo cabalga alocadamente, siento como mi sangre corre frenéticamente en mis venas, mi sien se puebla de gotas de sudor, mis manos tratan de alcanzar su cuerpo, no puedo estoy atado, mi corazón se agita cada célula de mi cuerpo bailan frenéticamente, mi respiración galopa en mis pulmones, siento perder mi conciencia, esta se desvanece en cada embestida, ella grita de placer provocándome…

Siento una respiración acercándose a mí, cada vez es más fuerte y rápida… la siento húmeda en mi cuello, imágenes dormidas en mi renacen… ya he sentido esto.
Sí… Mi sueño recurrente, un sudor frío recorre mi cuerpo compitiendo el miedo con mi lujuria.
Tomo valor y despacio giro mi cabeza, labios melosos se apoderan de los míos, me besan apasionadamente, siento unas manos recorrer mi pecho arañándolo, buscando desesperadamente mi miembro y escucho una voz dulce, ardiente que me habla al oído, era Abril, que me dice “No habrán pensado dejarme afuera…”
Una risa escapa de mi boca recorriendo la habitación pensar que yo creía que mi sueño era una maldita pesadilla y termino siendo el más ardiente de mis placeres.

FIN